No soy un médico impresionable... Pero esta historia es un tanto escalofriante!
Una tarde de domingo, de esas en que la guardia no se mueve para nada, llega una señora de unos 45 años y me pregunta si me puede hacer una consultita ginecológica, porque se hallaba muy angustiada. Si bien esos casos se derivan al consultorio para "el lunes", decidí escucharla, dado lo compungida que estaba.
Me comentó que ya hacía 15 años que había enviudado, guardando el correspondiente luto al finado, habían pasado 12 años.
Una amiga, para aquel entonces, le supo presentar un caballero en una cita, con el cual mantuvo contacto por un mes, tiempo en el cual, decidió que ya era hora de seguir su vida adelante. Una noche, después de romántica cena, le pidió al hombre en cuestión que pasaran la noche juntos. Envueltos en ese calor de llamas de lengua que saborean los cuerpos embebidos en amor, coronaron la noche en un hotel de albergue transitorio de Nueva Córdoba...
Luego de un correcto y apasionado juego previo, desnudos los dos en el lecho que pondría fin a su ascetismo sexual de 12 años, el amante, con su miembro en una erección indiscutible, tras encontrarse con un poco de dificultad para penetrar a su enamorada por los años que habían pasado sin actividad, logra sortear los vestigios de un pasado de abstinencias.
Encontrándose mas a gusto, embiste con fuerza a su querida, dispuesto a entregarse al máximo placer instintivo, pero no es eso con lo finalmente se daría...
El grito que pegó Doctor... -me dijo agarrando con fuerzas su cartera violeta, hundiendo sus uñas en el cuero, con una expresión de horror...- Fue lo mas espeluznante que jamás oí... -mientras sus lágrimas rodaban en sus mejillas- Desgarrador...
Inmediatamente, el pavorido hombre, retiró su miembro con violencia, exclamando con afónica voz nuevamente un inconmensurable dolor. Instantáneamente, un baño de sangre se sucedió y él tenía sus manos asiendo el miembro, y a través de sus dedos, brotaba rutilante líquido y escurría por el suelo... Apresuradamente y como podían, se vistieron, subieron al auto del sangrante y él le pidió que lo llevara a la guardia del Hospital de Urgencias, mientras sollozaba de dolor.
Casi embisten una 4 x 4 en el momento que entreabrió sus manos y dejó al descubierto su miembro cercenado, abierto al medio como esos embutidos que se nos pasan cuando los hervimos y los cortamos al medio con cuchillo, de lado a lado...
Al bajarse del auto, se escuchaba un splash, splash con cada paso que él daba, era toda la sangre que había caído dentro de sus zapatos. Él le gritó que se fuera, que no la quería ver nunca mas y ella... ella no supo nunca mas del mutilado caballero...
Fueron casi 3 años los que debieron pasar para que esta aterrorizada mujer se animara a ir a una consulta de guardia. Ella sabía que albergaba algo monstruoso, algo capaz de arruinar la vida de un hombre de esa manera y pensó, pensó por mucho tiempo si habría tenido que ver con la muerte de su marido, si ella o ese "algo" pudo haber estado relacionado con la trágica partida del difunto... No se decidía a enfrentarse con semejante realidad, y ahí estaba, mirándome desesperada a los ojos, buscando en mi la absolución de sus temores.
Correspondía un exhaustivo examen ginecológico, pero debo admitir que tuve un poco de miedo, el arte y la ciencia médicas no nos preparan para estas circunstancias...
Coloqué el Especulo (adminiculo que permite ver el interior de la cavidad vaginal) y al abrirlo, retrocedí 4 o 5 pasos aterrorizado, volteando la lámpara y la mesa de instrumental! No podía creer lo que veían mis azorados ojos... Era un filoso y puntiagudo gancho, como un anzuelo, apuntando hacia la parte posterior, era, era, era como un diente! Uno de víbora, pero con filo adelante y atrás... Me subió un terebrante escalofrío al pensar lo que le pasó al pobre muchacho...
Luego, mas tranquilo, sumido en el rol de profesional, busqué en la historia que podía haber pasado. Sucede que ella, después de haber muerto su marido, tuvo un dolor en la espalda (el famoso cólico renal) que supo ser provocado por un pequeño cálculo que fue descendiendo hasta llegar a su vejiga, donde quedó por años dando vuelta, mientras iba tomando la forma puntiaguda de diente. Pero, en su misma morfogénesis, esa punta, atravesó la pared de la vejiga y llegó hasta la cavidad vaginal, puliendo y afilándose con otros años mas.
Este hombre, sufrió un tajo impresionante al embestir en primera instancia y luego, como la punta y el sentido del gancho señalaban hacia el fondo de la vagina, como si fuera un anzuelo, cuando se apresuró a retirar el miembro, terminó por desgarrarlo completamente...!
Conservé esta pieza de monstruosa dentadura, como recuerdo permanente de que nunca uno debe intentar demostrar su hombría, sino antes con sutil delicadeza, revisar pormenorizadamente cada cavidad, cada agujerito, cada huequito, cada albergue de nuestro querido amigo...
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Ah noooooooooooo, too muchhhhhhhh, definitivamente no se si sera ud buen medico, pero que tiene futuro como humorista se lo firmo yaaaaaaaaaaa!!
ResponderEliminarA-IA, culiau culiadu culiau. Me dio dolor de pensarlo nomás, y eso que yo no tengo miembro de esos. Pero contá el final de la historia! Se lo amputaron? Lo sacaron de raíz? Lo lijaron un poquito y ya está?
ResponderEliminarno puede ser cierto!
ResponderEliminarpor dios, mi amigo casi llora :P
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